A todas aquellas personas vecinos de mi ciudad que sin conocerlos han tenido la deferencia de sentirse movidos a raíz de este hecho ingrato que me toca tan de cerca: me refiero a la cancelación de la cúpula dedicada a la cuatro razas primigenias que poblaron nuestro suelo, y a los tres murales que sintetizaban la historia de nuestra ciudad, los Juegos Panamericanos que tanto orgullo y alegría nos dió recibirlos, la Belle Epoque en los primeros pasos del balneario, y la joven que surguía del mar para mostrarnos la pujanza de nuestra ciudad actual.


Tengo 50 años dedicados a mi tarea y a lo largo de ese tiempo he sufrido reveses, pero nunca imaginé que a esta altura de mi vida, cuando personalidades de la cultura inglesa (ver mi pág. K.N: Chaudhuri) dedican su tiempo a mi obra e imprimen un libro-arte dedicado a ella, cuando regreso de los EEUU donde realicé un homenaje a Astor Piazzola en una tanguería de San Mateo (San Francisco) y un enorme mural en una importante residencia particular en el barrio del ex gobernador de California: Granite-bay en Sacramento, capital del Estado más importante de los EEUU, al regresar de tantas alegrías, me encontraría con la cúpula del Gran Hotel Provincial y los murales del Salón Circular, borrados.


Antes de viajar fuí avisado por una persona ajena del staff a cargo de las refacciones que esto podría llegar a suceder, traté de entrevistarme con Iglesias, titular de la concesión, por supuesto infructuosamente. Pude acercarme a la señora esposa del arquitecto a cargo, que después de declararse ferviente admiradora de mi obra (me enumeró casi todo mi curriculum) me dijo que efectivamente se hacía muy difícil conservar la cúpula porque existía una importante filtración, que tratarían de conservar los murales del Salón Circular y cualquier cosa los cubrirían con una pintura nueva que los protegerían del polvo, pero que después se podría sacar. Me parece que esa pintura aún no fué inventada, al menos ahí me parece no fué usada. La verdad que me apenó la señora, no me hubiese gustado estar en su lugar en ese momento. La cúpula y los murales no fueron declarados bienes de interés cultural, evidentemente, pero esto no quita que la propiedad intelectual le sigue perteneciendo al artista, por lo tanto una actitud civilizada sería haberlo citado previamente, explicando los motivos y buscando la forma de llegar a un mismo resultado sin herir sentimientos ajenos. Tal vez me faltó training para recorrer pasillos oficiales; creo que no aprenderé nunca a recorrerlos.


¿Qué puedo decir? MAR DEL PLATA mi ciudad querida, mi gente, no es esto. Nací artísticamente aquí y la amo profundamente, esta situación no la identifica, si lo hacen los continuos llamados que tengo de personas que no conozco y siente esta afrenta como propia.


Mi ciudad es esa señora que trabajaba en la Biblioteca Gral. Pueyrredón cuando el querido Víctor Fortuna, en el año 90/91 creo, dedica un libro de su autoría a mi obra, con motivo de mis trabajos realizados en Italia; esa señora que en el momento del diálogo con los presentes dice que se había quedado a la charla, porque quería saber si quien pintaba a los pibes de su ciudad estaba a su altura; mi ciudad son los propietarios de edificios comunes que realizan un esfuerzo para preservar las obras de sus halles de entrada y le colocan vidrios y marcos; mi ciudad es esa Profesora de Formación Docente que me escribe contándome de la indignación de sus alumnos, algunos de ellos operarios en la refacción, que tuvieron que participar en la cancelación de lo que consideraban representativo de su identidad y me pedía que reaccionara.


¿Qué se puede hacer ante un hecho consumado? Ofrecí a la arquitecta París restaurar personalmente todo lo que afecte a mis pinturas en los trabajos de refacción, ¿qué más puedo hacer?


No soy Bustillo claro, aunque no dudo que si hubiésemos sido contemporáneos nos habríamos entendido muy bien.


Esa cúpula fué encargada durante la concesión de la Empresa Hotelera Americana dirigida en su momento por Miguel Guido Spano, abonada con un pequeño lucro cesante, tan pequeño que en algún momento tuve que hacer fondos con crayones; no creo que esto le quite mérito al resultado, lo menciono solamente como anécdota.


Simple y puro homenaje a la ciudad. Y cancelados sin previo aviso ni explicación alguna por la Empresa Hotelera del Mar S.A. que preside el empresario Aldrey Iglesias durante el mes de setiembre del año 2008.-


Repercuciones